Repetición, intención y enfoque
Otra
reflexión puramente personal. En el post en inglés de ayer estuve
hablando de la repetición en la práctica de Ashtanga y de la razón por
la cual me gusta tanto.
Sin embargo, por analogía, podemos
repetir mil veces los versos de un poema hasta aprenderlo de memoria y
aun así no llegar a entender su significado. Para llegar a ello, la
repetición por sí sola no basta. Y tampoco la intención.
En
nuestra práctica creo que la repetición burda no basta porque, incluso
si logramos finalmente replicar unos movimientos, permaneceremos en la
faceta más exterior. La intención tampoco basta, porque sólo es el
soporte intelectual de la repetición: estamos repitiendo con el
propósito de aprender los mecanismos de esas posturas. Pero nos quedamos
sin llegar a conocer o apreciar la esencia que hay detrás.
Entonces,
¿qué es lo que falta? Pues, probablemente sea el enfoque que apliquemos
a esa intención que a su vez gobierna la repetición de los actos.
Un
enfoque meramente físico, o mental, o una mezcla de ambos. O incluso
espiritual. Dependiendo del enfoque cambiará la profundidad de nuestra
búsqueda, no necesariamente su valor, ya que la valoración es algo muy
personal.
En fin, volviendo a la analogía inicial, puede que no
nos interese en absoluto llegar a comprender el significado recóndito de
ese poema. Y no hay nada de malo o de equivocado en eso. O, al revés,
puede que queramos profundizar todo lo que podamos. Igual de respetable.
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