Sincronicidad y aceptación
| Aceptación... ¿en serio? |
Y seguimos con el tema de la aceptación. Pues, ¿y qué es eso?
1)
Después de mucho tiempo, y justo cuando más lo necesitas, por fin
consigues un cliente nuevo; por supuesto estás más que contento. Pactas
detalles y todo lo demás, él tiene que pasarte un proyecto largo y de
repente desaparece como si nada. Vuelves a contactarlo y ni te contesta.
Sigo de la idea que trabajaré con él, ¿pero cuándo? ¿Es pedir demasiado
esperar una respuesta educada?
2) Después de mucho tiempo
vuelves por fin a practicar con tu maestra y estás muy contento de ello.
A los dos días te pillas una contractura dorsal que no te permite ni
practicar ni desempeñar las tareas prácticas de la vida. Pasas las horas
en el sofá como un idiota porque te duele casi todo movimiento del
tronco.
Pero, ¿eso mismo no hubiera podido ocurrir en los meses que he practicado solo? ¿Justo ahora tenía qué pasar?
Y todo eso obviamente en menos de una semana.
Te preguntas qué si esas son señales de que te estás equivocando en todo.
Te preguntas sobre la sincronicidad y sus efectos.
Y entonces: ¿qué es eso de la aceptación? ¿Qué alcance ha de tener?
Luego
te topas con un amigo, charlas un rato tomando unos cafés, te aclaras
un poco y vuelves a la aceptación pensando en los que están peor que tú.
O sea, que al final es una aceptación subordinada, lograda relativizando las ocurrencias.
No será lo ideal, pero algo es algo.
Comments
Post a Comment