Una práctica mental


Ahora que no puedo practicar a nivel físico, lo que estoy haciendo es tratar de hacerlo a nivel mental. Me siento en la colchoneta, cierro los ojos o miro un punto fijo delante de mí y visualizo mi práctica tratando de mantener el ritmo de la respiración. Esta misma madrugada, como no podía dormir, me senté a los pies de la cama y me puse a hacerlo.

Parece fácil pero no lo es en absoluto, por lo menos para mí. Se trata de mantener la concentración en un único propósito durante una hora, hora y cuarto. Verse realizando las posturas sin poder entrar en ellas con el cuerpo. Sentir cada inclinación, torsión o extensión sólo con la mente, teniendo bajo estricto control el cuerpo, sin dejar que se involucre.

La parte más difícil, excluyendo lo de mantener la concentración durante un tiempo tan prolongado estando a la vez inmóvil, es visualizar tu propia práctica, con todos sus defectos y peculiaridades, y no una práctica idealizada. No estás viendo la película de una práctica ejemplar cómodamente sentado en el sofá, sino que estás haciendo tu práctica ex-novo cada día, sólo que en tu mente, sin implicar el aspecto físico.

Creo que es de gran ayuda para mantener la disciplina. Me acuerdo que lo intenté también cuando no podía correr, con la diferencia que en el caso del Ashtanga es más complicado porque involucra un mayor número de movimientos corporales.

También supongo que me ayude a preservar la memoria neuro-muscular de los movimientos y mantener bien "lubricados" algunos mecanismos del cuerpo sin someterlos a ningún estrés físico.

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