Back and forth quantum leaps

Bhujapidasana

Por lo general, en nuestras manifestaciones somos seres cíclicos. No nos quedamos casi nunca en equilibrio estable en nuestros hábitos, actividades, inclinaciones y aficiones. Esos ciclos se exteriorizan y desarrollan en una alternancia escalonada y más o menos paulatina entre dos extremos: el entusiasmo y el rechazo.

Hasta aquí todo bien y “normal”. El problema suele manifestarse cuando esos extremos alcanzan el grado de adicción o incluso de obsesión y/o repulsión.

Tanto a nivel físico como emocional puede ser muy doloroso afrontar ese baile de extremos que suele afectar incluso a los temperamentos más ponderados y racionales.

Llevar esto a la práctica de Ashtanga nos permite ver como ese espejo de la personalidad a veces pueda rajarse justo debido a este patrón cíclico de nuestra naturaleza humana. Lo cual lamentablemente conlleva tener a menudo una percepción equivocada bien de nosotros mismos bien de los demás.

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