Para bien y para mal
En estos días en los que la reanudación de la práctica se hace costosa y a veces dolorosa, me encuentro pensando en los caminos ya pisados, esperando que el resultado no sea así de evidente.
Miro las Nike
a mis pies y todavía me sorprende que ya no corran. En cambio la
imaginación sigue corriendo, aunque por otras sendas... concentrada como
es en llevarme a completar decorosamente mi secuencia de posturas.
Pero
sigo echando en falta a una guía y tengo que contener mi enfado para
así obligarme a aceptar la brutal tersura de lo obvio, respirar hondo y
seguir. La moraleja, ya que siempre hay una, es que tal vez el mal sea
como el bien: se hace pero no se dice.
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