Reflexiones desatadas en Savasana

Savasana


Me he equivocado tantas veces en esta vida que ya soy un profesional y, aunque me haya costado mucho, he llegado a aceptarlo como un don más que un defecto.

Equivocado con los hechos y sucesos más que con las personas. Pero, con un par de ellas sí que mi intuición ha fallado. Errores de juicio nada graves ni lamentables, pero quizá inoportunos y medianamente molestos.

Pero al final el fallo está justo ahí, en el hecho de juzgar u opinar, si queremos, incluso cuando no merecería la pena - es decir casi nunca.

Sin embargo, aunque siempre habrá quien lo niegue, lo de juzgar es algo innato en el ser humano, un mecanismo de defensa y protección primordial, de supervivencia inmediata (en tiempos ya olvidados incluso por el subconsciente colectivo); un dinosaurio que aún alberga en nuestro cerebro - quizá en la amígdala, junto con otros mecanismos de autoprotección?

Ya solo con observar estamos juzgando. También cuando somos simples testigos de algo, implícitamente estamos juzgando: es extremadamente difícil separar las dos cosas.

Total, existe esta contradicción entre la falta de necesidad de juzgar y opinar sobre muchas cosas y personas, y ese automatismo que es un residuo de las épocas más remotas, cuando aún éramos más presas que depredadores.

Sólo hay que asumirlo. Así que, excluyendo los dos extremos, o sea esas personas cuya indiferencia e inercia o cuyo ego cruzan los confines del universo, cuando escucho "yo no tengo ningún juicio u opinión" sobre lo que sea, me cuesta mucho creérmelo.

Comments

Popular posts from this blog

Low and high trusting expectations