Trato y forma de ser
| Grabando para un curso de Yin Yoga |
Siguiendo
con el tema de las relaciones interpersonales, hay que tener claro lo
que se entiende con ellas (stricto sensu relaciones "inter personas" o
sea entre personas) y de la envergadura que pueden llegar a tener.
La
personalización de las relaciones siempre ha existido también en los
negocios o en las actividades remuneradas, pero ahí mucho depende de la
postura de cada cual. Quiero decir que si yo me veo a mi mismo
únicamente como facilitador de un servicio y a la otra parte como un
colectivo impersonal de clientes, lógicamente no tiene cabida ninguna
relación interpersonal, porque ya desde mi postura pongo de manifiesto
que no la quiero y que el alcance de mi disponibilidad es muy limitado.
Una
decisión legítima, por supuesto, pero nunca deberíamos olvidar que en
las relaciones comerciales, y en todas las que involucran dinero por
supuesto, lo que "vendemos" en realidad es nuestra cara. Así que si
decido "ocultar mi cara" y despersonalizar el trato he de tener claro lo
que eso implica, las dificultades que puede acarrear y obviamente
también el tipo de clientela que voy a atraer.
Justamente por
eso, últimamente en las comunicaciones comerciales e institucionales se
emplea mucho el término "familia": entra a formar parte de nuesta
familia, ayúdanos a que nuestra pequeña/gran familia crezca cada día
más, nuestra familia eres tú...
¿Pero de qué familia estamos
hablando exactamente? ¿No es un tanto hipócrita apelar a la familia y
luego despersonalizar el trato y las relaciones en los aspectos que
cuentan de verdad?
O sea que hay que tener mucho cuidado con
eso, sobre todo cuando se trata de pequeños negocios. De hecho incluso
las grandes empresas llevan años tratando de personalizar las relaciones
para darse una cara amigable y human(izad)a. Algo sabrán...
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