Memorias de un tiempo pre-yóguico
| Padmasana |
Un día del siglo pasado, comiendo un helado de camino hacía la biblioteca de nuestra facultad, una amiga me dijo con un guiño de complicidad indicando a otra compañera que nos precedía:
"Hay personas áridas, que quizá tengan una vida emocional interior muy desarrollada pero en su relación con el mundo exterior son estériles, infecundas y no dejan nada tras su paso. Las distingues en parte por el egocentrismo y por el hecho de que tienden a huir repentinamente y a encerrarse en su propio territorio, pero sobre todo porque son monolíticas y muestran casi siempre la misma faceta - que puede ser incluso de lo más agradable".
Terminó encogiéndose de hombros con una sonrisa y volvió a dedicar toda su atención al cucurucho de helado de café y regaliz.
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