Practicar online
Nunca me ha gustado participar en clases virtuales por Zoom.
Lo
hice obligado por la pandemia, durante los primeros meses de
confinamiento, en parte para no perder el "ritmo", pero sobre todo para
ayudar a nuestra profesora de entonces a mantener la cohesión del grupo y
no perder a sus alumnos. Esfuerzo inútil en perspectiva a pesar de las
buenas intenciones, pero esto es otro asunto.
Ahora lo único que
sigo haciendo es una guiada online cada 15 días y es que no tengo más
remedio porque la profesora está en "tierras lejanas". Y además, el
hecho de que seamos dos a practicar físicamente uno al lado del otro
hace que la clase parezca menos "virtual" de lo que es.
Entiendo
el valor del online desde el punto de vista de la simplificación de
algunos aspectos de la enseñanza y también la importancia que tiene para
aquell@s alumn@s que no pueden asistir presencialmente - de hecho yo
mismo ayudo en el confeccionamiento de la documentación electrónica de
algunas formaciones - pero una práctica como Ashtanga, sobre todo una
sesión de Mysore, desde mi punto de vista pierde muchísimo en un Zoom y
se queda coja y sosa tanto para el profesor como para el alumno.
Hablando por mí, puesto a elegir, si no puedo ir a una shala prefiero practicar en solitario.

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