El lado salvaje
Desde
muy pequeño he priorizado las actividades que involucraban la mente más
que el cuerpo. Sin embargo, mi mente siempre ha necesitado moverse
"físicamente" y ha ido buscado maneras de expresarse libremente fuera de
su espacio natural.
Por eso si al principio me extrañó bastante
mi relación estrecha con el Ashtanga, en realidad no tardé mucho en
entender lo que estaba pasando.
Y desde luego es increíble y
maravilloso lo que puede hacer la mente con el cuerpo, por sí sola o en
conjunto con la inteligencia corporal: se pone al mando de unos 600
músculos y 200 huesos, con sus respectivos tendones y ligamentos, para
que yo pueda entrar en las posturas y mantenerlas.
Así que al
final, a practicar y disfrutar cada día es el lado salvaje de mi mente, y
el cuerpo solo es su reflejo tridimensional en un espejo.
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