El difícil camino de Abhyasa a Vairagya
Llegué a vislumbrar el significado y los efectos del apego gracias, si bien de forma indirecta, al Ashtanga.
No
el apego por los objetos y hábitos que me es bastante fácil de
comprender, sino por las personas, que para mí es algo mucho más costoso
y obscuro de asimilar.
Obviamente entiendo el apego por los
afectos, pero me cuesta aceptar que pueda haber una emoción parecida
hacia un conocido cualquiera.
Un día una antigua profesora mía
dejó repentinamente de enseñar en nuestra shala, prácticamente de la
noche a la mañana, y yo en lugar de lidiar con ello y simplemente seguir
con otro profesor, después de un tiempo fui a buscarla para volver a
practicar con ella.
Como blanda excusa, he de decir que no era
mala profesora, pero eso no debería haber sido suficiente a justificar
mi terquedad y obstinación.
Y el premio por mi error de juicio no
tardó en llegar: al poquísimo tiempo "mi" profesora me volvió a
fallar... y por fin ese apego se esfumó.
Así que, dicho sin
ningún atisbo de ironía, solo puedo sentir gratitud hacia esa persona,
ya que mediante sus formas y actos aprendí a enfrentarme a algo de mí
que no sabía ni que existiese.
Tomamos decisiones y a veces
cometemos errores. El mío fue de no confiar en mi instinto y dejarme
llevar por los acontecimientos.
Tomamos decisiones y tenemos que asumir las consecuencias. Las mías fueron la pérdida de tiempo y unas emociones innecesarias.
Sin embargo el resultado final fue positivo, ya que me dio la oportunidad de llegar a conocerme algo más.
Pero,
en qué consistió en realidad ese apego? Al mirarlo ahora desde la
distancia, puedo decir que se manifestó en el hecho de aferrarse a algo
que ya no existía, justificándolo a través de mi necesidad de práctica
diaria. Lo cual también quiere decir que al final no fue algo únicamente
relacionado con una persona, sino más bien con toda una vivencia o,
como se suele decir ahora, una experiencia de vida.
Comments
Post a Comment