Practicante y alumno


A lo largo de este último año he venido publicando varios posts centrados en la figura del profesor de Ashtanga y caracterizados quizá por algo de arrogancia.

Sin embargo, en realidad estas reflexiones son el fruto de mi observación directa y sobre todo de mi vida al lado de una practicante y maestra de yoga...

Quizá sea hora de hablar un poco de mí como alumno y practicante.

Por naturaleza soy testarudo y rebelde: un amigo mío solía decir que yo era el típico ejemplo de "dejad que me equivoque yo solito".

Me fascina la práctica pero me cuesta aceptar ataduras y constricciones. Y sin embargo valoro mucho la repetición, la interiorización y la disciplina.

No soy competitivo pero tampoco soy mucho de seguir consejos e instrucciones, más que nada porque tardo bastante en dar confianza. En cambio, tal vez exija demasiado del profesor. Y puede pasar que me emperre y no dé suficiente confianza a quien probablemente se la merezca para dársela en su lugar, y por inercia, a la persona equivocada. Luego recapacito, pero eso no quita la estupidez inicial.

Así que soy consciente de que no soy buen alumno y quizá nunca lo seré. Total: como alumno mejor perderme que encontrarme y como practicante no sé... prefiero no opinar 😅😉

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